miércoles, 15 de abril de 2020

El gobierno de Roma dará un aprobado general a los estudiantes italianos este curso por la Covid-19.

Recientemente se ha sabido que el gobierno de Roma dará un aprobado general a los estudiantes italianos este curso por la Covid-19. Una medida que respondería al confinamiento, la imposibilidad de dar adecuadamente el temario de los cursos, así como a una especie de luto nacional anticipado que pretende no echar más leña a la hoguera de las penas nacionales y familiares.


Según anunció el Ministerio de Educación de Italia, consolidado en Real Decreto, todas las escuelas del país permanecerán cerradas definitivamente hasta final de curso, todos los escolares serán aprobados sin atender a las notas de las evaluaciones anteriores, y se hará un examen de selectividad «on line» para los alumnos que el año que viene tengan previsto asistir a la universidad.

De momento, la medida no ha sido secundada por el sistema educativo español, aunque sí ha recibido críticas desde la Unión Europea por su falta de atención al mérito y la formación, así como apoyos patrios, como el del Sindicado de Estudiantes de España, que pretende una medida similar a la del país transalpino para evitar la expulsión de estudiantes con menos recursos económicos o para aquellos que no pueden realizar las clases telemáticas por falta de materiales o motivación.

Y es que, no es sencillo para los demás países, y personas, que también estamos sufriendo la pandemia, con apenas unas semanas de diferencia, saber bien qué hacer: todas las opciones tienen, sin duda, sus pros y sus contras. Los argumentos a favor o en contra son numerosos, desde la necesidad de alcanzar los objetivos mínimos de los currículos a los estragos académicos que supone repetir o posponer un programa, pasando por la injusticia de igualar a todos los escolares (regalando a muchos un título o acceso inmerecido) o la casi imposible tarea de volver a las clases antes de la llegada del fin del curso.

Así, no pretendemos aquí posicionarnos de un lado o del otro. Más bien, como docentes, como integrantes de la comunidad educativa y filosófica, amén de como padres y alumnos, nuestra intención es recoger sus opiniones y preferencias respecto a una decisión que, por futurible y sin concreción, no alcanzamos a respondernos satisfactoriamente.

¿Se debe esperar a ver cómo se van desarrollando los acontecimientos?, ¿habría que completar el curso aunque esto suponga perder parte de las vacaciones estivales?, ¿hay necesitad de volver a repetir por completo un temario que si no se va a quedar vacío en las vidas de las próximas generaciones de historiadores, filósofos, abogados, médicos o ingenieros?,  o ¿se debe dar un pase sin más a la próxima etapa, y a todos los alumnos, independientemente de las clasificaciones anteriores?.

¿Qué opináis sobre lo que se debería de hacer según criterio y país?

Fuente: www.strambotic.com

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