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jueves, 21 de marzo de 2019

Funciones Taller de Teatro SDS 2019



Dispositivo anti-atragantamiento

Desde la AMPA colaboramos para que el Colegio Santo Domingo de Silos sea para nuestros hijos y sus familias un centro lo más seguro posible. 

En esta línea y, después de que la dirección del centro dotara al cole de un desfribilador, ahora la AMPA hemos llevado a cabo la compra del dispositivo LifeVac. 

Éste es  un innovador equipo de primeros auxilios que con un mecanismo de succión libera en segundos una obstrucción en la vía área de la víctima sin ningún tipo de riesgo.

Solo en España mueren 1.900 personas cada año a causa de asfixia por atragantamiento. Intervenir en los 4 primeros minutos es crucial para salvar una vida y evitar riesgos cerebrales. Con este instrumento de manejo sencillo, no hace falta ningún tipo de formación para su uso, creemos que se pueden evitar sustos y males mayores entre nuestros pequeños.





Así, el LifeVac se encuentra ya en el comedor de nuestro colegio a disposición de todo el personal del centro.


viernes, 8 de marzo de 2019

Cómo evitar faltas de ortografía con la B y la V

No debemos olvidar que leer mucho es imprescindible para aprender a escribir bien, por eso, recordamos de nuevo lo importante que es para nuestros hijos que empiecen con el hábito de la lectura desde pequeños.

Trucos para aprender las reglas de ortografía de la B y la V

Siempre insistimos en la idea de que aprender a través de los juegos, trabalenguas, adivinanzas, cuentos y poesías es más divertido para los niños.



La experiencia nos dice que es difícil saber y memorizar todas las reglas de ortografía, y más cuando hay excepciones, por eso, si queremos aprender a escribir bien, debemos ser muy observadores y tener pequeños trucos que nos ayuden a recordar la correcta escritura de las palabras.



Os dejo algún truco que espero os puede servir de ayuda:

- Arriba, abajo, subir y bajar siempre se escriben con b.


- Escribir, y todos los verbos que acaben en bir, (percibir, concebir, sucumbir etc.), se escriben con b, menos los verbos, hervir, servir y vivir, que se escriben con v.

- Como sabemos, para escribir usamos las palabras, y las palabras son la unión de las sílabas, si las relacionamos entre sí, será más fácil recordar que las tres palabras (y sus derivados), escribir, palabra y sílaba se escriben con b.

- ¿Os habéis fijado que las estaciones del año se escriben con v? Invierno, primavera, verano.

- ¿Sabéis que todos los números, nueve, diecinueve, veintinueve, etc. son todos con v?

- ¿Y qué los meses del año se escriben con b? Febrero, abril, septiembre, octubre, noviembre, diciembre. (Noviembre lleva la v y la b), porque las palabras que contienen las sílabas, bra, bre, bri, bro, bru siempre se escriben con b.

- Hay palabras como es el caso de botar o votar, que según se escriban con v o con b tienen diferente significado, por eso debemos poner mucho cuidado y prestar atención al contexto de la frase para escribirlas bien. Por ejemplo:

1. Fuimos a votar a las urnas, (dar nuestro voto  a alguien).

2. Fuimos a botar la pelota, (lanzar la pelota contra una superficie dura para que salte).  Luego estaría mal escrito decir 'Fuimos a botar a las urnas' o 'Fuimos a votar la pelota'.


Os recuerdo los juegos 'Deletreando' y 'El guardián de la B' y 'El guardián de la V' para seguir practicando con las letras.

Una poesía infantil para practicar la b y la v: B y V

La poesía infantil siempre es un recurso estupendo para que los niños aprendan jugando. Os dejo una de mis poesías  para seguir trabajando con  las diferentes reglas de ortografía de nuestras protagonistas de hoy y os dejo una frase de Santa Teresa de Jesús para reflexionar: 'Lee y conducirás, no leas y serás conducido'.

  B y V

Juntas de paseo

salen v y b,

y parece obvio

que se llevan bien.


La b es la más alta

no para de hablar,

bra, bre bri, bro bru,

blu, ble bli blo bla.


La palabra verbo

juega con las dos,

con la v estuviste,

con b, estaba yo.


La m por costumbre

juega con  la b,

tocan el tambor,

¡y el trombón también!


Con algunos nombres

hacen un redoble,

tocan la zambomba

por partida doble.


Está siempre la v

con los adjetivos,

grave, octava, esclavo,

nueva, breve, activo.


Te voy a advertir

no son adversarios,

se quieren d y v

¡Justo lo contrario!


La vaca con v

aunque suene igual,

no es baca de coche,

¡es un animal!


Ya sabemos todos,

que estarán muy mal

fuera de su sitio,

aunque suene igual.

Fuente: https://www.guiainfantil.com/

Forzar el aprendizaje de tu hijo solo le provoca sufrimiento

Tenemos esa dichosa manía de comparar. Y de exigir lo que otros son capaces de lograr. Pero no nos damos cuenta de que en el aprendizaje, cada uno sigue su ritmo, y que lo importante al final no es el comienzo, ni siquiera el camino, sino la meta final.

Un importante filólogo y neurocientífico, Francisco Mora, advierte a los padres del error que cometen al exigir a su hijo cierta 'velocidad' en su desarrollo. Al final, forzar el aprendizaje de tu hijo solo le provoca sufrimiento.

Por qué no debes forzar el aprendizaje de tu hijo

Todo lo que el niño aprende queda ahí, no se pierde, aún cuando parezca que el aprendizaje no ha dado sus frutos. 'Nadie que aprenda algo nuevo ahora tendrá el mismo cerebro mañana', asegura Francisco Mora, un famoso neurocientífico y profesor en filología.


El cerebro está formado por diferentes áreas. Y no todas aprenden de la misma manera. Ni todos los niños llevan un mismo ritmo de aprendizaje. La ciencia ha conseguido averiguar que no todas las zonas del cerebro están preparadas para aprender al mismo tiempo y que ningún niño tiene el mismo ritmo de maduración. Ha demostrado, por ejemplo, que en realidad el cerebro no está preparado para aprender a leer y escribir antes de los 7 años.

Lo peor de todo es cuando en el colegio o dentro del hogar, se exige a un niño un ritmo de aprendizaje al que no puede llegar. Es como cuando intentas arrancar un vehículo sin combustible...una pérdida de tiempo.


Francisco Mora asegura que lo único que conseguimos 'apretando' a un niño para que aprenda cuando su cerebro aún no está preparado es sufrimiento. Estas son las terribles consecuencias de intentar forzar el aprendizaje de un niño:

- Frustración. No hay nada más frustrante que aquello que se intenta una y otra vez y no se consigue. Imagina que te exigen hacer una voltereta mortal en un día. No estás preparado para ello, y además debes ponerte en forma antes. Pero no te dan ese tiempo... tiene que ser ya, ahora... Es o que un niño siente cuando le exigen un objetivo al que se ve incapaz de llegar en el tiempo concedido.

- Baja autoestima. Al verse 'incapaz' de llegar a donde otros niños sí son capaces de llegar, el niño pensará que es su problema, que 'no es tan habilidoso como el resto', y finalmente terminará por sentirse inferior a los demás, lo que representa una auténtica bomba para su autoestima.

- Desilusión. La clave del aprendizaje tal vez esté en la curiosidad. Si un docente es capaz de despertar curiosidad por algo nuevo en sus alumnos, conseguirá su atención. El filólogo y neurocientífico pone un curioso ejemplo: ' si de pronto en una clase pasa por detrás de un profesor una jirafa, todos prestarán atención a la jirafa, porque es una novedad que despertará de forma inmediata curiosidad y por tanto, se hará dueña de toda la atención de los niños'. Cuando un niño no está preparado para recibir cierta información, o hacer determinada tarea, no podrá prestar atención, y poco a poco, perderá la ilusión por aprender.

- Problemas emocionales. Aunque tendemos a pensar que el cerebro es racional, eso no es cierto. De hecho, el cerebro es también el hogar de todas las emociones. El cerebro necesita emocionarse para aprender. Sin emociones, no hay aprendizaje. Si fuerzas a tu hijo y le exiges una madurez para la que aún no está preparado, será incapaz de gestionar ciertas emociones que irán implícitas y llegarán, seguramente, como un torrente que no pueda parar.

- Problemas de comportamiento. Algunas veces, los niños con problemas de comportamiento es clase simplemente están desmotivados. No les interesa la clase, no prestan atención porque ya han asumido que no llegarán al objetivo que les exigen.


No los niños que aprenden antes son los más listos de la clase ni los que aprenden más lentos son los más tontos. Ni es más listo el que empieza a hablar antes o camina con solo 10 meses. No importa el ritmo de aprendizaje: importa si se consigue al final el aprendizaje, el cómo se utilizan las herramientas aprendidas al final del trayecto.

No fuerces a tu hijo a leer o ascribir antes de tiempo si no está preparado. No le exijas ciertas habilidades psicomotrices si aún no muestra la destreza necesaria. Las habilidades se adquieren lentamente, pero de forma segura. Confía en tu hijo y verás como al final, con el tiempo, las semillas darán su fruto.

Fuente: https://www.guiainfantil.com

lunes, 4 de marzo de 2019

jueves, 28 de febrero de 2019

7 consejos para una adecuada higiene dental

Al cole, siempre con tu cepillo de dientes

La prevención es el mejor tratamiento de todos, por eso es muy importante mantener buenos hábitos de higiene bucal. 

Desde el AMPA este més regalamos un reloj de arena en el día de la fruta para poder medir el tiempo necesario de cepillado y tener nuestros dientes bien limpios.

Para ello, las especialistas aconsejan:

1. ¿Cepillo manual o eléctrico? 
Los dos son buenos siempre que los utilicemos correctamente. En niños, el cepillo eléctrico después de los 12 años. Las expertas inciden en tener mucho cuidado con los cepillos que no tienen sensor de presión y utilizarlos apoyándolos, que toquen la encía, más no presionarlos.

2. Cepillar los dientes mínimo dos veces al día. 
Cada vez después de comer, si los niños tienen aparatos. El cepillado más importante es el de la mañana porque es cuando se tiene mayor carga bacteriana.

3. Establecer un orden de cepillado. 
Dividir la boca en cuadrantes, ir de la zona superior a la inferior, como se quiera establecer el orden siempre que no se olviden de ninguna zona de la boca.

4. El cepillado va desde la encía hacia el diente.
Las caras externas con movimientos ascendentes, las caras internas con cepillados perpendiculares, combinar la técnica con movimientos circulares y que las cerdas entren un poco en la encía.

5. Los dientes se cepillan de uno en uno. 
Las especialistas inciden en la importancia de cepillar cada uno de los dientes y recuerdan dos cepillados no son suficientes, hay que insistir. ¿Lo recomendable? 6 veces en cada diente. Si se utiliza cepillo eléctrico dejarlo 3 minutos en cada diente, si es manual 2 minutos.

6. Utilizar técnicas de higiene complementaria. 
Enjuagues con flúor “la súper vitamina de los dientes”. Las expertas recomiendan enjuagar la boca con flúor solo una vez al día y de ser posible por la noche. Utilizar hilo dental o el cepillo interdental y terminar siempre con la higiene de la lengua, “la lengua es rosa, no blanca. Una lengua blanca es sinónimo de suciedad”.

7. Tener cuidado con las comidas entre horas. 

Por un lado, porque es cuando no nos cepillamos los dientes y, por otro, porque existe más tendencia a consumir cosas dulces. La especialista recomienda que, en vez de que los niños consuman entre horas refrescos, zumos o batidos, es preferible darles de beber agua o leche y siempre elegir el pan natural ante el pan de molde.

Fuente: cuidateplus.marca.com

viernes, 8 de febrero de 2019

El TDAH, el trastorno más diagnosticado en la infancia y adolescencia: ¿qué es realmente?

Todos hablamos de esta psicopatología como si fuéramos expertos, pero muy pocos saben realmente lo que implica

En la actualidad es frecuente escuchar en conversaciones tanto en casa como en las escuelas que aseveran de manera contundente que “mi hijo tiene déficit de atención porque no se concentra en las tareas escolares”, “a este niño le pasa algo porque sólo rinde cuando le interesa” o “voy a ver si le llevo a algún sitio para que le hagan la prueba del déficit de atención”. Y no tenemos en cuenta que el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, más conocido por sus siglas TDAH, es un trastorno serio, muy serio, que implica una desadaptación importante en la gran mayoría de contextos donde se desarrolla el niño o el adolescente. De hecho, el TDAH es el trastorno más diagnosticado en la infancia y en la adolescencia tanto por médicos como por psicólogos. Hablar es gratis. Y todos hablamos del TDAH como si fuéramos expertos en dicho trastorno, pero muy pocos saben realmente lo que es el TDAH y sus implicaciones.


¿Qué es realmente el TDAH? Según el DSM-5, la biblia de los trastornos mentales, el TDAH está encuadrado en los trastornos del desarrollo neurológico, o lo que es lo mismo, los trastornos del neurodesarrollo. ¿Y esto qué quiere decir? Todos los trastornos del neurodesarrollo implican una inmadurez en el desarrollo del encéfalo. Y en el caso concreto del TDAH, ¿qué encuentran los estudios científicos? Que el desarrollo del cerebro en estos niños y adolescentes tiene un desfase o inmadurez equivalente a un 30-35%. ¿Y esto que supone en la práctica? Pues que el niño de 15 años que está diagnosticado de TDAH y se le exige un rendimiento académico equivalente a un chaval de su edad, tiene un funcionamiento cerebral equivalente a un niño de 10-11 años, es decir, que funcionalmente estaría en 5º o 6º de Educación Primaria. Por lo tanto, ese desfase es muy significativo. Una de las muchas creencias que hay en relación al TDAH es que son niños muy inmaduros. Claro que son niños inmaduros: tienen un trastorno del neurodesarrollo, lo que implica que su desarrollo es un tercio más lento de lo “habitual” o “normativo”. Por lo tanto, el TDAH es un trastorno crónico, pero en función de los apoyos que reciba el niño o adolescente, estaremos en presencia de mayor o menor problemática para el menor. Si somos capaces, tanto los familiares como los maestros, de darles a estos niños las “muletas” que necesiten durante el tiempo que las necesiten, estaremos contribuyendo a que este niño se mueva en entornos adaptados. De lo contrario, sólo encontraremos problemas, conductas desafiantes en todas partes y sufrimiento, mucho sufrimiento.


Si entendemos el TDAH como un trastorno del neurodesarrollo llegaremos a la conclusión de que existen diferencias entre el cerebro de un niño con TDAH y otro niño que no tiene TDAH. Son numerosos los estudios que encuentran diferencias en varias estructuras del encéfalo, pero la zona del encéfalo más inmadura y con mayores repercusiones en los niños con TDAH es, sin lugar a dudas, la corteza prefrontal. Es por ello que habitualmente digo que el TDAH es un trastorno, una disfunción o un problema de la corteza prefrontal. ¿Y qué hay en la corteza prefrontal para que tenga tales repercusiones? En dicha estructura es donde se localizan las funciones ejecutivas, es decir, lo que nos diferencia cualitativa y cuantitativamente del resto de las especies: concentración, control de impulsos, memoria operativa, planificación, flexibilidad cognitiva, autorregulación emocional, toma de decisiones, capacidad de autorefuerzo, conciencia, etc. Como podéis ver, todas estas funciones ejecutivas están orientadas al futuro. Me concentro y controlo mis impulsos porque eso supone una ventaja de adaptación futura que no supondría no poder concentrarme y no controlar mis impulsos. Este es el motivo por el cual considero que el TDAH es un problema adaptativo. En los niños con TDAH se observa que la dopamina y la noradrenalina, dos neurotransmisores esenciales para la concentración y el control de impulsos, son deficitarios si los comparamos con niños que no están diagnosticados de esta patología. Si tuviera que elegir un sinónimo para TDAH sería, sin lugar a dudas, autogobierno. El niño y el adolescente con este trastorno tiene una dificultad para autogobernarse, es decir, para hacerse cargo de sí mismo, motivo por el cual precisa de refuerzo y seguimiento externo en todo momento.

Los síntomas de este trastorno son de sobra conocidos por todos: dificultad para concentrarse, hiperactividad, impulsividad, dificultad para reconocer y regular sus emociones, baja tolerancia a la frustración, rigidez cognitiva, necesidad de estímulos y refuerzos externos, dificultad en la toma de decisiones, pobre lenguaje interno, baja automotivación, poca perseverancia, etc. Todos estos síntomas que en mayor o menor medida están presentes en los niños y adolescentes con TDAH se deben a esa inmadurez de la corteza prefrontal. No son capaces o tienen verdaderas dificultades a la hora de hacerse cargo de sí mismos (autogobierno). El TDAH es uno de los pocos trastornos en donde la manifestación o expresión de los síntomas es criticada y señalada por los demás. A nadie se le ocurre señalar a una persona invidente por tener dificultades para desplazarse de un sitio a otro, pero en el caso del TDAH, los síntomas (hiperactividad, dificultades de concentración, regulación de las emociones, etc) sí que es algo que se señala y les estigmatiza.


Si nos preguntamos por la frecuencia de este trastorno en nuestros jóvenes, la mayoría de los estudios concluyen que se da en un 5-7% de los escolares, lo que supone que en cada clase de primaria o secundaria hay, de media, uno o dos alumnos con TDAH. Además, aunque el diagnóstico sea de TDAH, existen tres presentaciones o subtipos diferentes de TDAH: inatento, hiperactivo-impulsivo y combinado. ¿Sabéis cuál es el más frecuente? El TDAH de subtipo inatento es el más frecuente pero es el que menos se detecta y se diagnostica porque es el menos visible (síntomas internalizantes). También debemos tener en cuenta que este trastorno es más frecuente en niños que en niñas. Hay tres o cuatro niños por cada niña con TDAH.

Y ya para acabar, me gustaría dedicar unas palabras a la evaluación y el diagnóstico del TDAH. La evaluación del TDAH, y de cualquier otra patología, requiere de tiempo, cariño y dedicación. No existe la prueba del TDAH. No podemos administrar un única prueba, como si fuese un test de embarazo o un alcoholímetro, para ver si realmente el niño lo tiene o no. Este trastorno se evalúa y se diagnostica mediante un juicio clínico, ya que tenemos que valorar cómo y cuánto influyen la manifestación de los síntomas sobre el día a día del niño (adaptación vs desadaptación). El problema que tenemos hoy en día es que, en ocasiones, estamos diagnosticando el TDAH en base a los síntomas que presenta el niño. Pensemos en la siguiente situación. Los padres de Juan están tendiendo desde hace un año un divorcio muy convulso y complejo; por otro lado, la dinámica familiar de Sara es un verdadero caos, ya que no hay normas, límites, cariño explícito, sus padres apenas pasan tiempo con ella puesto que trabajan hasta tarde, etc. ¿Veríais normal que tanto Juan como Sara se mostrasen dispersos en el colegio, se comporten de manera impulsiva, les cueste regular sus emociones, baje su rendimiento académico de manera significativa y se encuentren desmotivados? Casos como los de Juan y Sara están siendo diagnosticados a diario como TDAH. Por este motivo es imprescindible que no se diagnostique este trastorno solamente en base a la expresión o manifestación de sus síntomas. Dediquemos tiempo y cariño a nuestros niños con TDAH o con posibilidad de tener TDAH para valorar si realmente se trata de un caso de TDAH o no. Ellos lo merecen, y sus familias, que sufren con ellos, también.

Fuente: https://elpais.com

*RAFAEL GUERRERO TOMÁS ES PSICÓLOGO Y DOCTOR EN EDUCACIÓN. DIRECTOR DE DARWIN PSICÓLOGOS Y AUTOR DEL LIBRO “EDUCACIÓN EMOCIONAL Y APEGO. PAUTAS PRÁCTICAS PARA GESTIONAR LAS EMOCIONES EN CASA Y EN EL AULA” (2018).