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miércoles, 16 de octubre de 2019

5 Razones por las que la AEP recomienda ir al Cole andando


Quién tiene un abuelo, tiene un tesoro 2019

Estamos encantados de organizar nuestra segunda edición del taller:
"Quién tiene un abuelo , tiene un tesoro"

En esta ocasión pondremos en marcha la compostera para el huerto, que desde el AMPA se ha comprado para el colegio.

Y además podrán conocer el hotel de insectos que también formará parte del huerto.




Se celebrará el próximo MIÉRCOLES 23 DE OCTUBRE A LAS 17.00 H.

GRATIS Y EXCLUSIVO PARA SOCIOS.

PLAZAS LIMITADAS. Reserva de plaza por estricto orden de solicitud.

Que tu hij@ no se quede sin la suya! 

Solicitalo a: ampasantodomingodesilos@gmail.com

Por favor indícanos número de socio y curso en el que está el niñ@.

Os esperamos!!!

martes, 15 de octubre de 2019

lunes, 30 de septiembre de 2019

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Actividades extraescolares: seis claves para que sean beneficiosas y no sobrecargar a los niños

Con el comienzo del nuevo curso escolar también llegan las actividades extraescolares. Ballet, fútbol, taekondo, natación, patinaje, música y teatro, entre otras tantas, son algunas de las actividades que ocupan la agenda de los niños aparte de su jornada escolar.

Muchas de ellas son actividades educativas y enriquecedoras para el desarrollo de los más pequeños, siempre que les dejen tiempo para el descanso y el juego. Sin embargo, debemos tener cuidado de no sobrecargar a los niños ya que un exceso de exigencia puede provocarles un estrés innecesario y no acorde a su edad. Os damos seis importantes claves a tener en cuenta antes sobre las actividades extraescolares:

1) Que el niño quiera hacerla
¿Le has preguntado a tus hijos qué quieren hacer? Parece una obviedad, pero a veces prima más el deseo de los padres por la actividad que la del propio niño. Queremos que sean los mejores al tenis o que aprendan chino, pero no tiene sentido que les forcemos.

2) Que sea acorde a sus gustos
No hay una actividad extraescolar ideal, ya que cada niño tiene sus propios intereses. La mejor actividad extraescolar para tu hijo será aquella que haga que se sienta bien, que la disfrute, que no rechace algo que debería ser una afición, un entretenimiento, aparte de que le aporte beneficios a nivel físico o intelectual.

3) No sobrecargarlos
Las actividades extraescolares han de realizarse en su justa medida, ya que apuntar a los pequeños a más extraescolares de la cuenta puede acarrearles consecuencias negativas, haciendo que se desvanezca por completo el objetivo inicial de este tipo de actividades.



4) Dejarles tiempo libre
Las actividades extraescolares pueden ser muy enriquecedoras, pero los niños también deben disponer de tiempo libre. Algunos padres se obsesionan con ocupar su agenda sin un minuto libre, aunque en muchos casos es culpa de una deficiente conciliación.

5) No forzarlos
Las extraescolares son también una oportunidad para que los niños descubran su talento, pero no alarguemos una actividad que vemos que no "funciona" con nuestro niño, incluso aunque sea la en principio él había escogido.

6) Debe ser un disfrute y no una obligación para el pequeño
Es normal que haya días que le de pereza, pero es importante que estemos atentos a señales de que ya no disfruta de lo que hace.

El exceso de actividades extraescolares en los niños propicia el estrés infantil que se manifiesta con dolores de cabeza, dificultad para conciliar el suelo, falta de apetito, cansancio crónico, etc. También repercute en la imposibilidad de expresar o controlar sus emociones y en preocupaciones que no son acordes a su edad.

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Los horarios de los institutos hacen que los adolescentes vivan en un ‘jet lag’ permanente

Adecuar las horas de aprendizaje al ritmo cronobiológico aumenta en al menos un punto el rendimiento escolar y disminuye los problemas de conducta

A las ocho de la mañana, cada día del curso académico, miles de preadolescentes y adolescentes españoles matriculados en ESO y bachillerato entran en las aulas de los institutos. Lo hacen somnolientos. Aún medio aletargados, más dormidos que despiertos. Su jornada continua se extenderá como mínimo hasta las dos y media de la tarde, por lo que en el mejor de los casos no comerán hasta las tres. Así ha sido durante mucho tiempo. Y así seguirá siendo este curso escolar en la mayor parte de España. El problema, señalan los expertos, es que estos horarios van en contra del reloj biológico de los adolescentes, lo que significa que viven en un jet lag permanente.


“Cuando los chavales hacen horario de ocho de la mañana a dos y media de la tarde, muchos de ellos comen a las tres o tres y media de la tarde, de forma que se retrasan las horas de estudio, la merienda, la cena, el inicio del sueño… Es decir, producimos un jet lag escolar de manera continua”, reflexiona Gonzalo Pin, pediatra en el hospital Quirón Salud de Valencia y miembro de la Sociedad Española de Sueño, que lleva tiempo reivindicando la racionalización de los horarios escolares.

Esta reivindicación es especialmente importante en el caso de los alumnos de últimos cursos de ESO y bachillerato, ya que en la adolescencia se produce lo que se conoce como retraso de fase, un retraso del reloj biológico que provoca que los adolescentes tengan tendencia a dormirse más tarde. “Cada vez tenemos más datos que destacan los beneficios de adecuar los horarios escolares a los horarios biológicos, pero estamos haciendo justo lo contrario de lo que dice la biología. Normalmente, el estudiante en edad escolar entra a las nueve de la mañana y, sin embargo, cuando llega la adolescencia le hacemos entrar una hora más pronto, que es justo lo contrario de lo que debería pasar. Los adolescentes deberían entrar a las aulas incluso más tarde que los alumnos de primaria”, afirma Pin.

Beneficios de retrasar el horario de entrada a los institutos

El desequilibrio entre los horarios biológicos de los adolescentes y la hora ambiental tiene consecuencias a muchos niveles. En primera instancia, en lo académico, ya que, como argumenta Gonzalo Pin, el nivel de capacidad de atención y de aprendizaje de un adolescente a las ocho de la mañana “es mínimo”. Así lo ha demostrado el estudio europeo SHASTU (Sleep Habits in Student's Performance) sobre la influencia de los hábitos del sueño en el rendimiento escolar y el estado emocional del alumnado entre los tres y los 18 años, dirigido por el propio Pin. “Nuestra investigación ha demostrado que adecuar los horarios de aprendizaje al ritmo cronobiológico aumenta en al menos un punto el rendimiento escolar, especialmente en los niños que tenían previamente un peor rendimiento; y disminuye los problemas de conducta en el aula, de forma que el tiempo de aprendizaje es mucho más eficiente”, subraya el experto.

Horarios saludables

En Cataluña se han inaugurado en este nuevo curso académico 25 institutos escuela. En todos ellos los alumnos de ESO comerán en el cole entre la una y las dos de la tarde y no en casa como lo hacían hasta ahora al acabar la jornada (sobre las tres de la tarde). Con esta modificación de los tiempos el Gobierno catalán empieza a asumir las recomendaciones del Pacte per a la reforma horaria de Catalunya, que la Fundación Bofill aplicó a la educación en su informe Educación a la hora. En el mismo, se insiste mucho en la necesidad de tener en cuenta las evidencias sobre los ritmos cronobiológicos y los ciclos de atención y fatiga según la edad del alumnado ya que, indican, “se ha demostrado que unos horarios más saludables desde el punto de vista físico, psíquico y emocional contribuyen a la motivación y disposición por el aprendizaje de cualquier niño y adolescente”.

Para Gonzalo Pin esta medida debería implantarse en todas las aulas de ESO y bachillerato de España. En primer lugar, en su opinión, porque los comedores escolares nos hacen más igualitarios a la hora de comer y favorecen la oportunidad de utilizar la hora de la comida “como un aula de enseñanza sobre la importancia de la nutrición”. En segunda instancia, y más importante si cabe, porque adecuar los horarios de comida y sueño a los ritmos biológicos disminuye las cronodisrupciones, que están detrás de la tendencia a la obesidad y a la diabetes tipo 2. “Con la jornada continua los adolescentes comen muy tarde, en un horario en el que aumenta la resistencia a la insulina y las alteraciones en el equilibrio de las grasas. Si a eso sumamos que, además, comen tarde con un déficit crónico de sueño, esto puede provocar alteraciones metabólicas que predisponen a la obesidad”, concluye el experto.

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